sábado, 29 de octubre de 2011

Returning Home


I return to you, desolate barren, my home.

Clinging on to my helm, naked,
I cleave storm black waters.
A mantle of clouds covers the skies
Like Titans saturated with fury.
Bolts of lightning crackle over my grey ship
To break its old sails.
Waves rise from deep pits
To strike its battered
Hull.

I abandoned you, desolate barren, my home.

I glimpsed a lighthouse in the horizon, from steep cliffs,
And embarked in my grey ship, toward dusk.
The lighthouse brightened a coast of quiet waters,
Green and young, so different.
I didn’t mind losing my ship in the coral reefs,
Not too much.

I forgot you, desolate barren, my home.

I built a bamboo house over green meadows,
Among still pools and muzzled animals.
I traded the helm for the hoe,
And the wind roar for the autumn breeze.
I was happy, or it was the silence?

I come back to you, desolate barren, my home.

Naked, shivering, clinging on to my helm,
I’m coming to meet you.
You are barren and desolate, savage and raging,
You are somber and ruthless.

But yours are the indomitable beasts
And the floating stones,
The endless cliffs and the abyssal trenches.
Yours is the magic, the flight, the roaring,
The truth and my meaning.

Remains of the day - Przemek Hankowski

jueves, 27 de octubre de 2011

Marina Ivánovna Tsvetáyeva

Permitidme que comparta con vosotros varios poemas de una artista extraordinaria. No glosaré su vida, idea harto arcaica que me surge porque mi mente tomó forma en tiempos preinformáticos, en los que no existían Wikipedia ni Google. Sólo añadiré la obviedad de que, si os emociona como a mí, investiguéis sobre ella. Os recomiendo especialmente que escuchéis las canciones rusas inspiradas en su poemas.

La siguiente selección ha sido extraída de ese blog magnífico, otra iglesia es imposible.


Seré feliz si...

Seré feliz si Usted no siente mi dolor,
Y que yo tampoco sienta nada,
Que nunca el pesado globo de la tierra
Se escurra bajo nuestros pies.
Me gusta que pueda ser ridícula, perversa
Y buscar palabras adecuadas
Y no ponerme roja con ola sofocante
Si apenas nuestras mangas se rozaran.

Me gusta que delante de mí Usted pueda abrazar
Tranquilamente a otra mujer,
No me condena a arder en el infierno
Por no besarlo a Usted.
Y que mi cariñoso nombre, mi Cariño
No recuerde ni en la noche ni en el día...
Que nunca sobre nosotros, en el silencio de la catedral,
Cantarán el Aleluya.

Gracias a Usted -con mi mano sobre el corazón-
Que no sabe lo mucho que me ama:
Por mis noches tranquilas,
Por los encuentros de las crepusculares horas,
Por nuestros no paseos bajo la luna,
Por el sol que no existe encima de nosotros,
Por el dolor que no siente, lamentablemente, usted por mí,
Por el dolor que no siento, lamentablemente, por Usted.

Marina Ivánovna Tsvetáyeva (Moscú, 1892-Yelábuga, 1941), traducción de Víctor Toledo, Periódico de Poesía, Anuario 2010-2011, México.


A mis versos…

A mis versos escritos tan temprano,
que no sabía yo que era poeta,
brotados como chorros de una fuente
como chispas de un proyectil,

llegados como diablos diminutos
al templo del incienso y del sueño,
a mis versos de muerte y juventud
-¡Intactos! ¡No leídos! ¡Solos!

Dispersos entre el polvo de las tiendas,
donde nadie los ve ni los verá.
como a vinos excelsos a mis versos,
también les llegará su hora.

Koktebel, 13 de mayo de 1913.


Mi día…

Mi día es desordenado y absurdo:
al pordiosero le pido pan,
al rico le ofrezco una limosna,

enhebro en una aguja – un rayo,
al ladrón confío – la llave,
con cascarilla doy color a mi pálido rostro.

El pordiosero no me da pan,
el rico no acepta mi dinero,
el rayo no entra por la aguja.

El ladrón entra sin llave,
y yo, tonta, me deshago en lágrimas-
por un día vano e inútil.

27 de julio de 1918

Marina Ivánovna Tsvetáyeva (Moscú, 1892-Yelábuga, 1941), Un espíritu prisionero, traducción de Selma Ancira, Galaxia Gutenberg, España, 1999.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Arboladura de Nudos Simples


Me miran desde la distancia
de siglos,
y yo los siento tan cerca,
tus ojos.

Estos ojos que te miran
están llenos de tiempo.

El eterno femenino,
ni es eterno,
ni realmente femenino.

Mujer proteica, perdida en un laberinto
distinto,
no buscas Ilain,
sino la infancia.

Desde niño sueño
con aguas quietas antiguas,
pero amo este mar agitado
que sólo se calmará
cuando haya muerto.

El abismo me golpea,
¿pero existe sin mí?

No existe la palabra precisa,
sino la idea exacta.

Vivir es tener la certeza
de estar perdido.

Cuando por fin te encuentre,
habrá que empezar desde el principio.

Todas estas olas son iguales,
pero entre sí,
tan distintas.

Diferente es mi amor del tuyo.
El mío te ama a ti, el tuyo se ama a sí.

He librado combate con bestias
mitológicas, salvajes, coléricas, rudas
todas ellas.
He vencido siempre.
Frente a ti, que no luchas, que buscas
y esperas,
yo me rindo.


martes, 25 de octubre de 2011

TPG October 1998


Sometimes, in dark nights,
Sadman dreams.
With a wooden house
Over a grass field
With open flowers
Like red
Lips.

Reads poetry and rests
                        in a basket chair.

But Sadman cannot remember
His dreams.

Upon awaking, his dark television
Projects grey lights.
With distorted pictures
Of black buildings
With closed windows
Like armored
Steel.

Drinks whisky and looks
                        at his ashen sofa.

Sometimes, upon awaking
Sadman regrets without knowing,
Lost without finding,
Weeping dry eyes.

Sometimes, a child looks
                        at Sadman
Without knowing,
Lost,
In his weeping.

The green fields blossom
Without knowing,
Lost,
Sometimes.

domingo, 23 de octubre de 2011

This Lightning, This Madness


Under leaden clouds spreads the ocean,
The wind howls around liquid towers,
And we play.

We draw colored ribbons among the cumulonimbus
And thunders cannot trail our wake.

You hurl to the eye of the hurricane
And I follow dodging its gusts.
I dive into the freezing waters
And you follow me holding your breath.

We sprout from the ocean like darts of foam,
And we tear the skies breaking cosmic laws.
But none of that matters,
Because we are but children.
I your lightning, you my madness.


Storm Dancing - Jessica Lynn Stuart

Storm Blue Eyes


The ocean roars against my grey ship,
And I sail, with eyes full of time,
To the horizon, dark, electrified;
Restlessly.

The waves rise like towers,
Shadowing my lonely canvas,
And howl like bulls, crossing the atmosphere.
And break, like cursed Atlanteans,
With the rage of centuries,
Cracking wood, bone and spirit.

I fall into the abyss of gloom and I see my mast,
Broken, adrift.
The waters flood my lungs and I close my eyes,
or perhaps they see but the darkness most absolute?

And amongst the savage whirlwinds there is a calm,
And there arises your blonde hair, your perfect skin,
And you take my hand and sing to me with your voice foreign.
Where do you come from, my undine,
Impassive to these turbulent waters?

You throw me to the skies, above the waves,
And suspended among the huddled clouds,
You show me the beauty of this ocean,
Broad, profound,
Like your storm blue eyes.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Sobre las Olas de la Tempestad


El viento sigue azotando mi cara cubierta de arrugas solares no sé hace cuánto que no veo el sol estas nubes que cubren el cielo llevan ahí una eternidad parece que me miran con ojos jovianos a veces descargan su furia sobre las aguas entre ellas negras como el abismo las velas no dejan de crujir pero ya no me importa se han roto muchas veces y el casco también hace una semana volví a reconstruir mi nave gris sobre las arenas blancas de aquella orilla donde me pareció verla a lo lejos ¿cuántas veces ya? serán tres digo yo desde que el ángel de bronce me expulsó por mentirle la sombra aparece de nuevo ahí está tan cerca por debajo del casco es enorme como una serpiente primigenia ella también reparaba un barco me parece tenía los cabellos rubios y los ojos no los pude ver pero seguro que eran verdes verdes como los prados que el ángel de bronce me prohibió pisar yo no quería mentirle sólo le dije que era un hombre perdido y si no soy eso no sé qué soy quizá sólo un navegante no sé si tendré otra oportunidad de responder a su pregunta y no sé qué tengo que responder dios mío esa sombra se abalanza de nuevo muy cerca de la superficie salta hacia mí tan cerca que puedo sentir su respiración es gigantesca tendrá más de cuatrocientos metros de largo se alza sobre las aguas y queda suspendida en el aire un momento parece que vaya a echarse a volar su piel escamosa brilla con el reflejo líquido del relámpago cada vez hay más se acerca una tormenta como la de ayer y antes de ayer esta vez tengo que levantar más la orza aunque la marea me desvíe del camino qué tontería si no me dirijo a ninguna parte como si supiera a donde voy pero no quiero reparar el barco otra vez mis herramientas están gastadas y mis brazos también tengo una herida en la mano que me tortura al ceñir la vela si anudo el cabo de la mayor a mi codo las palmas de mis manos podrán descansar pero si vuelco me hundiré con el barco y qué más da tampoco se perdería mucho nadie iba a lamentarse ni siquiera ella que no me vio y sí no lo sé quizá quizá sí quizá me esté buscando también como yo a ella.

domingo, 9 de octubre de 2011

LDP Enero 1999


Amarga es la sed de ti.
Los labios que me diste
están resecos,
las manos que extendiste
sobre mí
ya no se mueven.

Amarga es la sed de ti.
El sueño que me diste
sin pedirlo,
sucumbió al espanto de la luz eléctrica
de la mañana.

Porque la vigilia es un eterno esperarte
vierto tus lágrimas,
mi vida.
Pero tus lágrimas son amargas,
como mi sed de ti.

LDP Octubre 1998


A veces, en noches oscuras
Sadman sueña.
Con una casa de madera
sobre un prado de hierba
con flores abiertas
como labios
rojos.

Lee poesía y descansa
                        en un sillón de mimbre.

Pero Sadman no puede recordar
sus sueños.

Al despertar, su televisor oscuro
proyecta luces grises.
Con imágenes distorsionadas
de edificios negros
con ventanas cerradas
como acero
blindado.

Bebe whisqui y mira
                        su sofá de ceniza.

A veces, al despertar
Sadman se lamenta sin saber,
perdido sin encontrarse,
llorando ojos resecos.

A veces, un niño mira
                        a Sadman
sin saber,
perdido,
en su llanto.

Los prados verdes florecen
sin saber,
perdidos,
a veces.