domingo, 19 de septiembre de 2010

El Reino Venidero


Soñó que había un océano opalino,
de aguas vivas,
que daba a una costa blanca,
roja y negra.

La brisa le arrastró por cordilleras de nubes
pulsantes de rocío,
sobre olas de arcilla culta
y prados de roca metamórfica.
Había árboles, había historia,
y había sonrisas.

Pero atravesó sus almas,
y descubrió su tristeza antigua
y su soledad geológica.
Eran océanos y nubes;
estaban hechas de arcilla y piedra.

Como reyes dormidos en tumbas lejanas,
dicen que pérfidas,
que esperan despertar
con la llegada del Reino Venidero,
como orgullosos hijos de un Dios olvidado,
dicen que muerto.